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A vueltas con la gramáticaUn ensayo sobre la necesidad de aprender y enseñar gramática en las aulas.

Del mismo modo en el que el ser humano se preocupa por su propia naturaleza y el mundo que lo rodea junto a sus principios, reglas y leyes, también ha de hacerlo respecto a algo tan intrínseco como lo es la lengua. ¿Acaso no resulta enriquecedor adentrarse en parte de la cultura que parece inasible para más tarde descubrir que no lo es? Gracias a la enseñanza de la gramática podemos comprender esa parte fundamental de nosotros, a quienes —como nativos irreflexivos— nos parece aparentemente inexplicable

Si bien mi postura es a favor de la enseñanza de la gramática en las aulas, y cuanto antes mejor, no puedo pormenorizar los argumentos de la postura contraria puesto que se sostienen con cierta coherencia: para los detractores de la gramática como Landero (1999) o Rosenblat (1975), el aprendizaje obtenido es mecánico, sin criterio ni maduración cognitiva porque así lo han visto reflejado en el alumnado, pero el problema no radica tanto en la naturaleza de la gramática, sino en cómo se imparte. Una educación competente demostraría que la gramática no es una herramienta hueca que de nada sirve para enfrentarse con criterio a los textos. No es una lista recitable hasta el hartazgo ni un sistema mecánico deshumanizado. Sí, es un sistema; sí, es útil; sin embargo, los docentes y los alumnos debemos apuntar más alto y alejarnos de una franja utilitarista que solo nos conduciría al disgusto, al desinterés y a la impresión de inseguridad respecto a nuestra propia lengua

En primer lugar, hemos de contemplar la verdadera naturaleza de la gramática en calidad de ciencia empírica. Como tal cuenta con interés propio y participa de una cultura escolar que nutre el conocimiento implícito del alumnado hasta fomentar el explícito, es decir, que el alumno sea capaz de emplear un metalenguaje para explicar los fenómenos gramaticales y darles sentido. Esto lo pude experimentar hace relativamente poco: mi profesora de Sintaxis en la carrera1 nos alentó a fijarnos en el habla, en lo escrito, en todo aquello que construye nuestra lengua para desautomatizar la mirada, comprender por qué los datos lingüísticos se manifiestan de la manera en la que lo hacen y explicar el porqué con un lenguaje apropiado. Para mí fue como abrir los ojos por primera vez. Ya no aplicaba una mecánica automatizada desde el instituto, sino que reflexionaba acerca de la gramática para convertirme en una mejor entendedora de la lengua. De este modo, gracias a que nuestra profesora se preocupó de ser como el Virgilio que guía a Dante, en lugar de recurrir al papel de sancionador, hasta el alumno más escéptico y desinteresado fue capaz de ver que lo que aprendía en clase de Lengua no es un infierno.

Asimismo, resulta escandaloso reducir la gramática a un mero escalón para mejorar competencias lingüísticas y comunicativas. En más de una ocasión he escuchado a compañeros en el instituto declarar que la clase de Lengua al menos les serviría para aprender otro idioma o saber escribir su trabajo científico, sin demostrar mayor interés. Como he mencionado con anterioridad, quizá no deberíamos preguntarnos únicamente para qué sirve la lengua: nuestro objetivo habría de estribar en ejercer una actividad metalingüística crítica y reflexiva para no solo leer, hablar y escribir mejor, sino para que los niños piensen y sean capaces de verbalizar aquello acerca de lo que han reflexionado. La gramática resulta vital y enriquecedora para comprender la lengua que nos relaciona.

En definitiva, la gramática, como la literatura, es una rama más que forma parte de nuestra realidad como seres humanos y por ello resulta interesante por sí misma e indispensable para la enseñanza y comprensión de la Lengua. Está en nuestra mano como docentes impartir la asignatura para despertar el interés del alumno con metodologías y contenidos que le permitan desarrollar madurez cognitiva y superar el aprendizaje somero, mecánico e irreflexivo.

Bibliografía

Landero, L. (1999). El gramático a palos. https://elpais.com/diario/1999/12/14/opinion/945126003_850215.html El País. Rosenblat, A. (1975). La gramática y el idioma. Revista AULA, (12-13), 105–118. https://repositorio.unphu.edu.do/handle/123456789/130

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