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    En un foro bitcoiner (Bitcoin Tuesday Madrid), me preguntan lo siguiente:

    Joel, con todo esto de tu tesis y demás, quería preguntarte: ¿por qué crees que JHS o Bastos no han caído bien profundo por la madriguera de Bitcoin? Vale que puedan tener cierta simpatía, pero con todo lo que saben y lo expuestos que han estado a conocer sobre Bitcoin, me plantea dudas de por qué "no la ven" o al menos no como nosotros.

    1.-¿Por qué muchos austriacos no "ven" Bitcoin (todavía)?

    La respuesta resumida sería la siguiente:

    Porque el libertario entra por afinidad política y el austriaco entra por teoría monetaria. Y ahí Bitcoin tiene que “pasar exámenes” (naturaleza del bien, espontaneidad, regresión...) que suelen resolverse con tiempo, debate y maduración histórica.

    En mi opinión, el proceso de desarrollo y posible conversión de Bitcoin en dinero es un proceso lento, pero que está avanzando sin cesar. Y creo que los bitcoiners pecamos muchas veces de impaciencia. Mi tesis comienza precisamente con dos párrafos que tocan indirectamente este asunto:

    Desde el momento de su aparición hasta hoy, Bitcoin ha tenido siempre una gran acogida entre libertarios de todas las corrientes. En cambio, en el seno de la Escuela Austriaca de Economía la acogida ha sido mucho más tibia, y ello a pesar de que la mayoría de los austriacos se consideran libertarios. Esto ha dado lugar a que desde algunas instancias se critique a los economistas austriacos y desde otras se aproveche la coyuntura para rechazar las teorías monetarias de esta escuela económica.

    Sin embargo, el hecho de que Bitcoin haya sido muy bien recibido en ambientes libertarios y todavía no haya disfrutado de igual recibimiento en la Escuela Austriaca tiene toda la lógica del mundo, puesto que lo primero se corresponde con la ideología y lo segundo con la ciencia económica. Es decir, mientras que las coincidencias ideológicas pueden ser identificadas inmediatamente, los estudios científicos sobre fenómenos novedosos requieren un tiempo mucho mayor. De hecho, estos estudios no solo requieren el tiempo necesario para llevarse a cabo, sino previamente el tiempo necesario para observar el fenómeno y que se pueda empezar a tomar en serio.

    Voy a insistir todavía un poquito más.

    Los libertarios ven inmediatamente el potencial disruptivo de Bitcoin: un dinero privado, resistente a la censura, inconfiscable y que promueve la soberanía individual sin intermediarios ni Estado. Es una herramienta práctica para la libertad. Punto.

    En cambio, la ciencia económica va a otro ritmo. El austriaco “estricto” debe llegar a Bitcoin por la teoría monetaria. Y hay algunos obstáculos que se imponen en su camino: Por un lado, la Escuela Austriaca ha sido históricamente pro-oro. Y eso puede provocar la aparición de varios sesgos. En primer lugar, si tu ideal ha sido durante décadas el oro, aparece de manera natural una resistencia ante el surgimiento de alternativas al oro. Y, en segundo lugar, si tu “patrón mental” de dinero fuerte es un bien material, es más difícil aceptar que un bien digital pueda llegar a ser dinero (máxime cuando la escasez de los bienes digitales pareció durante mucho tiempo algo inalcanzable). Por otro lado, la tradición austriaca es profundamente escéptica ante cualquier innovación monetaria que no haya surgido de forma claramente evolutiva y espontánea, y que pueda considerarse “racionalismo constructivista” en el sentido de Hayek. (Ver Nota 1)

    Así que, antes de aplaudir cualquier fenómeno novedoso como Bitcoin, los austriacos tienen que resolver muchas objeciones teóricas. Por ejemplo, tienen que entender que Bitcoin es la evolución natural del dinero ante la desastrosa, ilegítima e inmoral intervención de los Estados en el ámbito monetario. Tienen que comprender que la evolución de Bitcoin sucede en entornos open source de naturaleza mayoritariamente espontánea/emergente. Tienen que asimilar que la materialidad del dinero solo es una circunstancia accidental, que no es esencial al dinero. Y tienen que descubrir el encaje de Bitcoin con el teorema de la regresión de Mises (algo que solo puede suceder, analizándolo e interpretándolo correctamente). Para ello es necesario darse cuenta de que Bitcoin no era un medio de intercambio desde sus inicios. Es necesario entender el camino que fue transitando hasta que se convirtió en medio de intercambio. Y los pasos que va dando en su hipotético proceso de conversión en dinero (i.e., un medio de intercambio común y generalmente aceptado).

    En definitiva, los libertarios pueden adoptar Bitcoin inmediatamente por afinidad ideológica. Sin embargo, los austriacos lo adoptarán cuando el caso teórico esté bien armado. Y ese ha sido precisamente uno de los objetivos de mi tesis.

    2.-Señales de cambio dentro de la Escuela Austriaca

    Lo que quiero mostrar a continuación es que hay señales que nos permiten ver que la Escuela Austriaca se está moviendo. Que no está estática. Que poco a poco se está abriendo a Bitcoin.

    Por ejemplo, Huerta de Soto y Bastos, miembros del Tribunal que juzgó mi tesis, aceptaron mi interpretación de Bitcoin como un dinero fuerte en potencia sin plantear objeciones teóricas de fondo durante la defensa. Como mínimo, esto equivale a un reconocimiento de plausibilidad teórica.

    En sí mismo, esto ya es un gran cambio. De hecho, yo diría que es un grandísimo logro. Porque sitúa a Bitcoin como un ideal, como un objetivo a alcanzar, es decir, como lo que ha sido hasta ahora para los austriacos el hipotético retorno al patrón Oro. Y esta circunstancia es completamente independiente de sus opiniones personales acerca del futuro de Bitcoin. Porque el futuro es inerradicablemente incierto. Como señala el propio Huerta de Soto, el futuro no es un porvenir sino un por hacer. Así que no hay que confundir las predicciones con el análisis teórico. Este argumento ha pasado el filtro institucional sin objeciones teóricas. Y esto es lo relevante. A partir de aquí se abren muchas puertas…

    Esto no quiere decir que Huerta de Soto haya abandonado su escepticismo respecto a Bitcoin. Sin ir más lejos, durante la defensa de mi tesis interviene en calidad de Presidente del Tribunal y dice las siguientes palabras:

    Al margen de la tremenda simpatía que tenga para mí personalmente el bitcoin, desde el punto de vista analítico, creo que las posibilidades de que el bitcoin se convierta en dinero son nulas.

    No obstante, en la siguiente frase deja abierta una posibilidad (aunque la considere remota):

    La única posibilidad de que el dinero fiduciario sea sustituido por un dinero que sea elegido libremente por la humanidad, sea oro o bitcoin, pasa por una condición necesaria, imprescindible, que es la desaparición previa del Estado, por lo menos en el ámbito monetario. Es decir, un canje o privatización de las actuales monedas fiduciarias por los tokens ya fueran los bitcoins correspondientes u oro.

    Nótese que su predicción respecto a Bitcoin es la misma que respecto a su queridísimo oro. Y en la siguiente frase iguala de nuevo a Bitcoin con el oro (un oro que JHS considera como un dinero fuerte en potencia):

    ¿Es posible que espontáneamente el bitcoin llegue a convertirse en un medio común y generalmente aceptado de intercambio? La respuesta es que no. Que seguirá estando en las catacumbas del sistema económico. Siendo utilizado -como el oro desde que fue desmonetizado- como un medio de los que denomina Mises, medio secundario de intercambio.

    En mi opinión, el cambio de interpretación respecto a Bitcoin es increíble. Y, una vez que tanto Huerta de Soto como Bastos han dado el visto bueno a la tesis y han aceptado implícitamente que Bitcoin es un dinero fuerte en potencia en el sentido austriaco del término, esto allana el camino para que otros austriacos se animen a profundizar en el estudio de Bitcoin. Precisamente, esta era una de las condiciones que se establecía en la introducción de la tesis como condición para que Bitcoin fuera permeando rápidamente en la escuela:

    Desde mi punto de vista, Bitcoin comenzó a llamar la atención en el ámbito de la escuela austriaca alrededor del año 2013 y empezó a tomarse en serio entre los años 2015 y 2019. Por consiguiente, los trabajos que interpretan el fenómeno Bitcoin desde la teoría económica austriaca son todavía escasos y muy recientes (fueron apareciendo desde entonces, y solo con cuentagotas). A partir de ahí, el proceso natural de acogida o rechazo de Bitcoin debería ser el siguiente. En mayor o menor medida, esos primeros trabajos sobre Bitcoin atraerán la atención de los economistas austriacos más interesados en la teoría monetaria, quienes podrán secundarlos o refutarlos. En caso positivo, la comprensión del nuevo fenómeno irá permeando rápidamente en la escuela y cada vez más miembros someterán el asunto a análisis y discusión. En caso negativo, el debate está igualmente garantizado, puesto que los austriacos se caracterizan por un gran espíritu crítico, un sano escepticismo y, sobre todo, por una considerable perseverancia. En resumen, lo que pretendo decir es que solo mediante este proceso gradual y paulatino llegará Bitcoin a ser entendido, aceptado y defendido en la Escuela Austriaca de Economía. Y es bueno que sea así.

    En definitiva, yo veo aquí avances significativos que me hacen ser optimista de cara al futuro. Si hace cuatro años me dicen que Huerta de Soto y Bastos iban a aceptar formar parte de mi Tribunal y que iban a estudiar mi tesis sobre Bitcoin, no me lo hubiera creído. Si me dicen que les iba a gustar, tampoco lo hubiera creído. Si me dicen que Huerta de Soto se iba a ofrecer para prologar mi libro/tesis en Unión Editorial, menos todavía. Y si alguien me dice que Bastos iba a recomendar a todo bitcoiner leer dos libros: el de Rothbard que voy a presentar este mes en Prometea y mi Tesis Doctoral le diría que no sueñe despierto. Y sin embargo todo esto ha ocurrido. Así que veo grandes avances. Y, más allá de lo personal, lo relevante es que se ha abierto una puerta institucional. Bitcoin ya no se descarta por reflejo; ahora se discute.

    Evidentemente, estos “dos viejos rockeros” (como dice Leinad) no van a entrar en la madriguera del conejo. Pero, con su visto bueno, otros lo harán. La semilla ya está plantada. Hay que darle tiempo para germinar.

    PD: En la interpretación de Bitcoin, se confunde demasiado rápido “no creo que vaya a pasar” con “no encaja teóricamente”. Así que invito a los austriacos escépticos y a los bitcoiners impacientes a familiarizarse con Bitcoin en foros como Bitcoin Tuesday Madrid (de Telegram), y a leer mi tesis teórica (se puede descargar aquí https://hdl.handle.net/10115/128557 )

    3.-La teoría no estorba: guía la construcción

    Todo esto conecta con un malentendido frecuente: que la teoría es un lujo y la construcción práctica es lo único que importa. En este sentido, en el debate suscitado en el foro, alguien esgrimió los siguientes argumentos:

    Por una parte [Huerta de Soto] es una persona con un ego enorme. Y por otra, están todo el día con debates decimonónicos, que si 100% o no 100%, que si Mises esto y lo otro. Las ideas son necesarias y tienen su valor, pero al final se tiene que construir un sistema que funcione. Son gente muy teórica y cumplen su función, pero no son constructores, estamos en otra fase.

    Y aquí me gustaría desmontar esa idea de que “teoría” y “construcción práctica” viven separadas. El mundo no se construye "sin ton ni son", sino precisamente sobre ideas sólidas y filosofías bien fundamentadas. Las grandes innovaciones no surgen de la nada; son el resultado de debates intelectuales que, aunque parezcan "decimonónicos", definen los principios que guían la acción.

    Tomemos el ejemplo de los cypherpunks, un movimiento que no era solo teórico: eran hackers, criptógrafos y libertarios que debatían sobre privacidad, libertad y el poder del Estado en foros y listas de correo durante los 90. "Cypherpunks write code", sí, pero escriben código basado en ideas. No construyeron herramientas al azar; lo hicieron para materializar su filosofía contra la vigilancia y el control centralizado. De ahí salieron invenciones como PGP para encriptación de emails o Tor para navegación anónima. Y en esa misma cultura técnica e ideológica se incubó Bitcoin con el objetivo de poder intercambiar en libertad y con privacidad. Sin esas discusiones "teóricas" sobre criptografía y anarquismo, no tendríamos estas tecnologías que hoy funcionan en el mundo real.

    Y hablando del creador de Bitcoin. Satoshi Nakamoto no fue un "constructor" pragmático sin ideología. Construyó un sistema monetario con suministro fijo e "inelástico" (21 millones de bitcoins) precisamente porque rechazaba el modelo de reserva fraccionaria de los bancos y la inflación controlada por bancos centrales. En sus propias palabras, en un post de 2009:

    Banks must be trusted to hold our money and transfer it electronically, but they lend it out in waves of credit bubbles with barely a fraction in reserve.

    Esta crítica directa a la banca fraccionaria, que encaja con la tradición austriaca (Mises/Rothbard), fue uno de los motores para crear Bitcoin. No era solo teoría; era teoría aplicada para resolver un problema real: la confianza ciega en instituciones que fallan.

    Esos debates que parecen descartarse como obsoletos (sobre reservas 100%, Mises, etc.) son los que inspiran a constructores reales. Sin ellos, nos quedaríamos anclados en la situación actual. No tendríamos ideas para orientar el cambio. Los teóricos no son un lujo; son la base para construir algo que funcione a largo plazo. Si estamos en “otra fase”, es gracias a que alguien antes debatió y codificó esas ideas.

    Además, las ideas no solo inspiran, sino que determinan la calidad de lo que se construye. Imagina a un desarrollador de código que abraza la idea de reservas al 100%: eso lo impulsa a crear algo robusto y descentralizado, como hizo Satoshi con Bitcoin, un sistema respaldado por matemáticas inmutables y un suministro fijo, sin trucos inflacionarios.

    Pero si por el contrario alguien convence a un desarrollador de que la reserva fraccionaria es “práctica” o “moderna” (esa misma que Mises y Rothbard critican por generar ciclos económicos y desigualdades), terminará desarrollando productos que prometen valor sin estar respaldados por bitcoins reales, con incentivos perversos y estructuras que colapsan. Es decir, esos “constructores” pragmáticos sin base teórica pueden acabar fomentando inconscientemente fraudes.

    Al final, sin debates "decimonónicos" sobre principios sólidos, lo que se construye tiende a ser frágil. La teoría no es un obstáculo; es el mapa que evita que los builders terminen en un callejón sin salida.

    Para bien o para mal, las ideas mueven el mundo.

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    Nota 1: Uso “constructivista” en el sentido de racionalismo constructivista (Hayek): la idea de que un grupo puede diseñar racional y centralizadamente instituciones complejas (como el orden monetario) como si fueran un artefacto controlable, ignorando que el conocimiento relevante está disperso y que abundan las consecuencias no intencionadas. La tradición austriaca valora los órdenes espontáneos —que emergen de interacciones voluntarias y selección evolutiva— y sospecha de los diseños que pretenden sustituirlos. Esto no implica que todo diseño sea malo: se pueden diseñar reglas, organizaciones o protocolos; la crítica apunta a la pretensión de dirigir desde arriba un orden social complejo, algo que a menudo termina requiriendo coerción para imponerse o sostenerse.