Aquí voy a aislar las falacias argumentativas y errores en la segunda réplica de Joel. Entiendase "falacia" en su sentido lógico, no despectivo. Las citaré y comentaré a continuación.
1. Lógicamente, nunca demostraré lo que no pretendo demostrar
"Polavieja no refuta mi posición porque nunca demuestra que una expectativa de venta, aunque sea razonable, equivalga ya a valor de cambio concreto"
Claro, cosa que jamás haré porque mi objetivo es otro: Demostrar que su "valor de cambio concreto" NO es el valor de cambio de Menger, que si que es una expectativa o intención de venta.
2. La estimación racional falible vale y no vale al mismo tiempo
"Polavieja cree resolver el problema sustituyendo la expectativa arbitraria por una expectativa racional. [..] Esa estimación puede ser imperfecta, revisable e incierta. Pero no puede ser una pura expectativa abstracta de venta."
Al decir "sustituyendo" da a entender que cambié mi argumento. NO, falso, desde un principio hablé de expectativa racional e incierta. Luego, Joel parece que va a razonar sobre mi expectativa racional, pero acaba negando la expectativa abstracta a la que nunca nadie ha aludido. Fíjemonos en la pirueta argumental: La estimación racional falible vale (o medio vale), pero no vale porque la estimación abstraca no vale. ¿¿WTF??
En realidad la estimación racional falible de precio como un coste más margen trasladado a un ask o precio solicitado tampoco le vale a Joel, porque solo le vale que haya habido intercambios previos y/o un bid o precio ofrecido firme o razonablemente firme.
En los procesos de venta por regateo, los precios pedidos (ask) iniciales no se materializan casi nunca, y sin embargo existien y son racionales porque cumplen una pretensión de anclaje en la contraparte con el propósito de maximizar la ganancia, y no son la importancia de la necesidad indirecta que el vendedor pretende satisfacer.
3. El "valor de cambio concreto" de Joel si se basa en intercambios
"Antes de que el mercado manifieste alguna relación u oportunidad efectiva de intercambio, lo que hay es expectativa, no una base que permita atribuir valor de cambio concreto."
Joel se da cabezazos una y otra vez fijando la relación de intercambio como causa del valor de cambio. La causa del valor de cambio del vendedor es la expectativa de vender una mercancía totalmente nueva como la radio con ganancias, y con ellas satisfará necesidades de manera indirecta, que además por lo general no son concretas sino determinables (ya verá el vendedor como se gasta lo obtenido por la radio).
Aunque Joel lo niegue, es imposible vender mercancías nuevas en su marco teórico porque si es imposible para el vendedor estimar una relación de intercambio sin precios previos, también debería serlo para el comprador. Y si Joel afirma que es posible para el comprador, entonces también debe ser posible para el vendedor poniendose en la piel del comprador, que posiblemente es lo que lleva haciendo años: Perfeccionando la utilidad del aparato, realizando estudios de mercado, etc... Es decir, el vendedor ha dedicado muchísima más energia y esfuerzo que el comprador a hacer exactamente el ejercicio que Joel restringe como posible única y exclusivamente al comprador, "prohibiéndoselo" al vendedor.
4. Feo muñeco de paja
"Además, Polavieja vuelve a tratar el agua de manera abstracta."
Que feo Joel, el ejemplo del vaso de agua era tuyo.
5. Todo valor es ordinal en el marco teórico de Mises, no puede ser "concreto"
¿Podré obtener pan? ¿Cuánto pan? ¿Dinero? ¿Cuánto dinero? ¿Un favor? ¿Qué tipo de favor? O, tal vez, sea incapaz de obtener ningún bien, porque esa persona no posea nada que pueda entregarme a cambio o porque no esté dispuesta a intercambiar conmigo.
Aquí Joel tiene un muy serio problema con su concepto de valor de cambio concreto y la ordinalidad radical del valor por parte de Mises donde no cabe identificar el valor subjetivo (de cambio o de uso, da igual) con una magnitud concreta cardinal como es una relación de intercambio potencial.
6. No hay bien económico sin propietario, ni propietario sin bien económico.
"Todos conservamos objetos a los que no atribuimos utilidad alguna y que tampoco esperamos poder intercambiar por nada determinado"
Esto es un disparate, y por partida doble.
Primero, es argumentativamente tramposo, porque no es en absoluto el caso del sexto caballo de Menger. El sexto caballo tiene valor de uso cero por estipulación del propio ejemplo: Menger lo fija así para aislar la variable que quiere estudiar.
Joel embarra el ejemplo reintroduciendo usos hipotéticos que Menger ya había descartado de entrada y por eso le asigna valor de uso cero al sexto caballo. Joel discute el supuesto en vez de la conclusión, como quien niega un experimento mental que dice "sin rozamiento" alegando que hay rozamiento. Y adviértase la doble vara: cuando la concreción me la exige a mí, lo hipotético no vale nada; cuando la necesita él, elucubra con usos futuros posibles para que ningún objeto quede sin utilidad.
Segundo, y de fondo: Es irreal aludir al coste de tirarlos para objetos pequeños, que no cuesta tirar a la basura. Así que Joel se está agarrando en verdad a un caso ultralímite: un objeto grande, como un sofá, que una persona mayor no puede bajar a la calle ni llevar al punto limpio, que nadie viene a recogerlo, y que no sabe vender porque no maneja Wallapop ni similares, o porque simplemente no hay comprador.
Concedamos el caso entero. Si ese objeto no tiene de verdad ningún valor de uso ni ningún valor de cambio, la conclusión es que no es un bien en absoluto. Y no lo es porque, mírese de cerca, esa persona ni siquiera lo posee realmente. Que el objeto esté físicamente en su casa no denota posesión: la prueba es que Joel no negaría que si entrara alguien en su casa con el único fin de robarle ese sofá, esa persona hasta se alegraría. Cuando Joel escribe "todos conservamos objetos" y da por supuesta con ello la posesión, en este caso límite no hay posesión ninguna, hay un objeto en algún lugar de la casa, no una cosa útil poseida de forma efectiva por su dueño.
Para que el objeto entre en la discusión de teoría económica ha de ser un bien, y este clavo ardiendo al que se agarra Joel no es un bien, no cumple la primera condición de Menger, porque aunque cumpla la condición segunda en abstracto, la persona mayor no tiene ninguna necesidad de sentarse en ese sofá porque si como afirma Joel no se le atribuye "utilidad alguna" es porque o bien su necesidad de sentarse ya estaría plenamente satisfecha por otros objetos, o bien el sofá está en mal estado y no cumpliría la segunda condición de Menger.
En fin, el caso del sofá no es en absoluto el caso del sexto caballo descrito por Menger, es una salida tramposa del ejemplo que le estoy planteando.
El caso es que a pesar de su nulo valor de uso, el sexto caballo del granjero sin ninguna duda tiene valor para él, de lo contrario el granjero lo dejaría libre o lo sacrificaría. Y ese valor es el de satisfacer indirectamente su necesidad de consumir, por ejemplo, productos lácteos que Menger cuantifica en 1 vaca por 3 caballos. ¿Que precio conseguirá? Pues repito, dependerá de la necesidad de caballos que tenga el otro granjero y de las habilidades negociadoras de ambos. Y el granjero ya se puede hacer una idea de los caballos que necesita el otro observando que él mismo necesita hasta cinco.
El dueño del caballo podrá maximizar la cantidad de vacas que consiga si conoce con exactitud la intensidad del valor que el otro granjero le confiere a su caballo, por ejemplo si averigua que solo dispone de uno y estima que necesita dos más. Pero es que el otro granjero precisamente le intentará ocultar esa información para maximizar también su ganancia. Es lo que hacemos todos de manera natural al negociar o regatear. En definitiva, vuelvo a insistir en lo mismo que ya dijeron Menger y Mises para los bienes no monetarios con total claridad: Las relaciones concretas de intercambio son siempre CON-SE-CUEN-CIA de los intereses de las partes.
7. La creciente significación de la necesidad indirecta no es el "valor de cambio concreto" de Joel
"Si poseo un objeto invendible y tengo hambre, mi hambre puede ser extrema, pero el objeto sigue sin permitirme satisfacer indirectamente esa necesidad. [..] Pero nada de eso aumenta por sí mismo el valor de cambio concreto del bien"
Muñeco de paja. El escáner de Gardner si que es vendible, sabe que el doctor lo demanda. Pero es que además mi argumento no es si el escáner es vendible o no, sino que siendo indudablemente vendible, el valor creciente reflejado en el escáner de la necesidad indirecta que Gardner pretende satisfacer con él no incrementa el "valor de cambio concreto" de Joel, como él mismo reconoce. ¿Por qué? Porque por mucho que lo niegue el valor de cambio concreto de Joel es poder adquisitivo, NO es la significación de la necesidad que se pretende satisfacer indirectamente.
El resto de cuestiones ya las he tratado en el artículo principal publicado en el Juan de Mariana, o tienen que ver con la postura de Joel sobre el teorema de regresión, los medios de intercambio indirecto y el dinero que aun no he criticado.
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Dejo aquí este pasaje de la 2ª edición de principios de Menger, donde el autor añade una última frase en la que destaca la importancia que tiene la información de la cantidad necesitada por terceros de un determinado bien. Es decir, la importancia de la demanda ajena para decidir qué cosas producen como mercancías. Esta magnitud no es el "valor de cambio concreto" de Joel, ni tampoco es exactamente el valor de uso ajeno, sino la estimación del grado de escasez de un bien en el mercado:
"Mientras los hombres no mantienen entre sí un tráfico comercial apreciable, de forma natural cada individuo tiene escaso interés en la cantidad necesitada por otras personas y en las cantidades de bienes que se encuentran en manos de estas últimas. Pero en cuanto, especialmente a consecuencia de la división del trabajo, se desarrolla un tráfico extenso y los hombres cubren su cantidad necesitada en gran parte mediante el intercambio, adquieren naturalmente un interés muy próximo en conocer, además de su propia cantidad necesitada y de las cantidades de bienes de que pueden disponer, también la cantidad necesitada y los bienes en posesión de todas las demás personas que participan con ellos en el tráfico de intercambio, pues los bienes de estas últimas les son accesibles en no pequeña parte, aunque no directamente, sí indirectamente — mediante el intercambio —, y la cantidad necesitada por estas últimas es de importancia decisiva para la colocación de sus propios bienes."
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